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lunes, 22 de mayo de 2017

Bullying. Consejos.

    Quizá si estás leyendo esto es porque has estado buscando ayuda a través de internet y has encontrado mi blog. No te pido que me sigas, no te pido que comentes. Solo te pido que leas atentamente.
    Seguramente habrás sentido un vacío, te has sentido solo y no sabes cómo llenarlo. Bien. Debes saber que yo llevo desde muy pequeña pasando por lo mismo. No soy psicóloga, simplemente alguien que intenta cambiar el mundo a través de las palabras. Escucha. Ese sentimiento lo estás causando tú, no la gente. La gente solo hace que pienses como ellos piensan que eres. No tengas miedo a manifestarte en lo que te gusta. No es necesario ser popular, solo darte a conocer. Es cierto que duele que la gente no te valore tal y como eres y que te busquen el más mínimo fallo. Sé que has llegado del colegio a casa llorando, sin querer comer, sin hablar nada.
    No digas que no tienes amigos, pues siempre, repito, SIEMPRE hay alguien que puede ayudarte. Yo nunca fui de tener muchos amigos, sinceramente, tengo contados 3, pero son lo mejor que puedo tener. El resto son hipócritas que ellos mismos se hacen llamar amigos cuando solo te empujan al vacío. ¿Sabes cómo les llamo yo? CONOCIDOS CERCANOS. Son esos que quieren ayudar, pero nunca saben qué hacer ni qué decir. Aunque sean amigos, no sigas consejos de nadie, solo haz lo que creas que es lo mejor para ti. No tengas miedo a decir algo y hacer el ridículo, total, no les has visto borrachos, pero vergüenza habrán pasado.
    Sé que duele pero debes luchar. Cuando éramos pequeños, nuestros padres nos solucionaban todos nuestros problemas, pero en el instituto, la cosa empieza a cambiar. Si estás en 4º de la eso, intenta aguantar el curso, pues el año que viene no les verás más, a menos que pasen al mismo centro. Pero nunca huyas del problema, si huyes, ahí es cuando empieza el ciberacoso, y no es plan de empezar eso. En cambio, si estás en 1º, 2º o 3º de la eso, tranquilo, quizá el año que viene ni se acuerden o pillen a otra persona, pero ahí también intervienes tú, pues deber ayudarle, ya que sabes cómo se siente y debes evitarlo. También, a esa edad, tienes la ayuda de tus padres, profesores y la policía, por eso aprovecha. Sin miedo. Porque desde que cumple 18 y la cosa sigue, a la policía le será indiferente, los profesores no podrán hacer nada y tus padres intentarán buscar medios inútiles para ayudarte.
    A veces no tienes culpa, pero la verdadera culpa que tú tienes es la de que te importe lo que la gente te diga. No eres un inútil, solo te cuestan más las cosas, no tienes esa facilidad para hacer las cosas como muchos. ¿Que no tienes ese cuerpo 10 que deseamos todo el mundo? ¿Y qué? Yo tampoco, pero mis ganas de parecerme a las Kardashian. Te recuerdo que ya las barbies no son solo con el canon de belleza del sigo XXI, te lo puedo demostrar.


    ¿Lo ves? 
    Deja de llorar delante del espejo. Él no te va a ayudar. Solo puedes ayudarte tú mismo. A veces es mejor estar solo que escuchar opiniones estúpidas de gente que no tiene que importarte. Se meten contigo porque su vida es tan aburrida que tienen que meterse en la de los demás. Preferible trabajar solo cuando se debe trabajar en un trabajo en grupo. ¿Por qué depender de nadie? Si apruebas o suspendes que sea por tu cuenta, no por culpa de otros.



No espero haberte ayudado, pero sí haberte cambiado la forma de ver el día. Sé que estás intentándolo, que te estás esforzando y te resulta complicado. Lo que es complicado es solo eso, complicado. Los imposibles no existen cuando sabes que puedes (pero haces caso a lenguas que quieren hundirte, por eso no abres los ojos).

Antes de irme... recuerda lo que te he dicho. Todo llega a acabar, pero aún no es el final de tu vida, sino de una época.
    

jueves, 18 de mayo de 2017

Carta de Despedida

    Adiós.
    ¿Por qué en algunas ocasiones es difícil decirlo, a veces duro y a veces una simple forma de despedirse? Algo que se dice con una sonrisa esperanzadora, o también entre lágrimas. Con fondo blanco o negro. Que puede ser dulce o amarga...
    Creo que ahora es el momento. Es el momento de que diga adiós a esa gente que ha desaparecido de mi vida, a esos recuerdos que no vale la pena seguir con ellos toda la vida, pues siguen ahí como una espina clavada en el corazón que ni con agua se va. 
    Creo que ya es mi momento. Es el momento de romper barreras y sentir que puedo con todo sin que me pese en la conciencia. Que puedo superar los obstáculos con saltos kilométricos. Que aunque no tenga la razón para otros, saber que realmente la tengo. Que puedo llegar a pisar esas lenguas que han hablado siempre mal de mí o de la gente que me rodea.
    Creo que es la hora.
    Va siendo hora de dejar de llorar sin sentido.
    Créeme, no es fácil. No es fácil soltar la mano del miedo. No es fácil dejar atrás todo aquello que me ha hecho como persona, pero no hay otra opción.
    Debo despedirme.
    Despedirme de toda esa gente que se han ido definitivamente, que se han ido quizá temporalmente.
    Quizá, si estás leyendo esto, es porque cayó en tus manos por casualidad, porque serás una persona de la cual no quiero despedirme o quizá porque no sabías qué hacer. En estos tres casos... quiero que sepas que no me despediré de ti.
    Lo siento, pero es momento de verme tal y como soy, buscarme y encontrarme entre la nada y salvarme a mí misma. Y no veo otra forma de hacerlo. Si pudiese vender mis recuerdos más malos... podría haber sido más rica que Amancio Ortega, pero ¿para qué? Al final tendría que ir a sitios que había visitado antes y tendría que buscar la respuesta al ''¿Por qué me suena este sitio?''

    Ahora quiero escribir. Solo eso. Centrarme en mis estudios, en la gente que me rodea y realmente se merece seguir aquí, centrarme en los libros que escribo y dejar de ser aquella chica que tenía miedo a perder, a que nada le saliera bien. Pero me he dado cuenta que esa chica ha dejado de existir. Extraño, ¿verdad? Algo que le he prometido a todos y ha ocurrido igualmente sin que me diera cuenta.
    Quiero dejar todo lo que pensé a la deriva, todo lo que he compartido y no han agradecido, TODO.
    Ahora que oigo cómo viene el tren de mi vida a recogerme, debo decir que, a partir de ahora, mi vida fluirá. No planearé nada. Dejaré que fluya. Aunque me vengan decisiones difíciles, dejaré que sea mi corazón el que decida por mí, porque si empiezo a hacer caso a mi cabeza, no llegaría a decidir lo mejor para mí, sino razonaría para que nadie saliera dañado, pero eso se acabó.
    Que todo te vaya bien, aunque no leas esto, ya que eres una persona de la cual me quiero despedir.

Besos y abrazos.
Ariadna.

PD: Adiós.





    

martes, 14 de marzo de 2017

Carta a una vida mejorada.

    Cada día que recuerdes todo lo que fuimos y todo lo que somos ahora será porque intentas sacarlo de tu cabeza, pero no puedes -o no quieres-. Es todo imperfecto pero, tras cada imperfección, hay siempre algo por lo que seguir ilusionada y por lo que decir que en realidad es todo completamente perfecto.
    Si un día no recuerdo el por qué te quería o el por qué te quiero tanto ahora, recuérdamelo, por favor. Recuérdame el por qué me enamoré de ti, por qué cada día me hacía reír y por qué llegaste a hacerme sentir inmortal.
    Irónico ese ''Inmortal'', pues el tiempo nos jode a todos por igual y nada es eterno. Ojalá. E irónico ese ''Ojalá'', porque me mata por dentro al saber que no llegaremos a hacer infinitos, pero he aprendido que hasta un infinito es una cantidad de números, quizá incontable, quizá no. Quizá sea un número justo, de esos que tienen veinte mil decimales, pero que en algún momento acaban.
    Lo que sé que no acaban son las miradas, esas miradas que te dejan sin habla y también sin respiración.

    ¿Quieres saber un secreto? 
    Me puede. Todo me puede, y más si estoy contigo.
    Te has vuelto mi debilidad. Esa bonita debilidad que hace que crea poder con todo y, aunque no sea verdad, sigues ahí, haciendo que mis piernas tiemblen cada vez que me besas. 
    Dicen que una se acerca a la barba que más abriga. Pues yo me he acercado a las manos más frías y, posiblemente, a la barba que más pica. Pero me encanta. Por posible masoquismo, pero me encanta calentar tus manos y acercarme aún más a tu barba. Y que a nadie se le ocurra quitarme esos momentos.
    
    No creo en amores de película, pero sí en los amores literarios. Esos amores que salen de los libros y, que en una película no saben cómo plasmarlo porque es demasiado real para verlo en la vida real. Por eso, creo que nosotros hemos creado uno de los mejores amores literarios y hemos sabido improvisar fuera de las páginas y eso nos ha convertido en los mejores actores de nuestra historia.

    Por último...
    ¿Puedo pedirte algo?
    Si algún día siento que nuestro hilo rojo se ha roto, ténsalo, muéstrame que no se puede romper, que es como el hilo dorado de la vida de Hércules y, ni cortándolo con tijeras, ni aunque quisiéramos, se rompe.